31 mayo 2010

ESPECIAL LONDRES EN FAMILIA: “Prueba superada” (Días 63 – 68)

Posted in Uncategorized a 18:09 por carlosperezolivencia

Durante toda la tarde de ayer domingo fui sometido a una de las más duras pruebas que mi condición de exiliado me podía poner en el camino. Y, haciendo honor a un mítico programa de televisión que disfruté en mi infancia –y aún sigo haciendo-, ahora puedo decir eso de: “PRUEBA SUPERADA”. Porque no es nada fácil volver a ver a tu familia después de dos meses y tenerte que hacer a la idea -sí o sí- de que les tienes que volver a despedir hasta pasado otro periodo de tiempo similar. La sensación de soledad es, incluso, más grande que cuando hice la maleta y decidí venirme a Londres. Aquí todo era nuevo y nada provocaba que fuera más cruel el recuerdo de lo que iba a dejar atrás por un tiempo. En esta ocasión, sin embargo, el escenario de la visita jugaba en mi contra, ya que todo me recordaba a ellos. Tras despedirles entre lágrimas en el aeropuerto con un “hasta luego” , decidí que me debía someter a una terapia de choque si no quería encontrarme con un difícil bache en el camino. Y es que, al fin y al cabo, mi vida aquí tiene que continuar de la mejor forma posible. Por ello, decidí que iba a consagrar la tarde del domingo a volver a aquellos sitios que habíamos visitado todos juntos durante estos cuatro días. La intención era clara: transformar todos los recuerdos melancólicos en sonrisas fruto de haber estado en esos lugares con ellos. Y prefería hacerlo todo el mismo día para aprender la técnica y ponerla en práctica para futuras ocasiones. 

Mi primera parada fue la misma terminal del aeropuerto. Tras desearles buen viaje decidí encaminarme hasta la zona de llegadas, allí donde el jueves les estaba esperando con los brazos abiertos. Ni la huelga de British ni la nube volcánica se interpusieron entre nosotros. Pero el peaje por venir sin problemas a Reino Unido fue abandonar Madrid con un par de horas de retraso. Si os soy sincero, me daba igual. Disfruté de esa espera porque sabía lo que me iba a encontrar. Ellos, sin embargo, desconocían que alguien les esperaba nada más bajar del avión. Vuelco de corazón cuando se abrió la puerta y aparecieron. Nervios y una pequeña carrera. Abrazos y lágrimas entre todos. La sonrisa de una madre: objetivo conseguido. Nunca la ha llegado a perder. De hecho, está mucho más fuerte que antes, pienso para mi. ¿Y qué hay más bonito que eso?… Pues ver que la misma sonrisa se repite una y otra vez, sin pausa. Afortunados los que podemos volver a verla. 

Superé la prueba del aeropuerto y me dirigí hacia el centro de Londres. Recalé en Picadilly Circus. Allí disfruté de la panorámica, visité la librería que me recomendaron Pablo y Javier y subí hasta Oxford Street por la misma calle que recorrí con mis padres. Subirme al número 8 fue una auténtica prueba de fuego. Ése es mi autobús de cabecera, el que cojo todos los días. Como me sé el recorrido de memoria, aprovecho para leer un poco en inglés. Sin embargo, ayer quise ponerme en la primera fila del segundo piso para visualizar, de nuevo, muchas de los lugares que pudimos disfrutar todos juntos: Oxford Street, los alrededores de la torre de British Telecom, Tottenham Court Road, Holborn… y podría seguir así hasta la llegada a mi casa, porque fue precisamente ese número el escogido para presentar a mi familia mi humilde domicilio de Bethnal Green Road. Durante el recorrido, decenas de recuerdos, de frases, de sonrisas venidas a la mente…

Sí, superé la prueba. Ahora podré bajarme en la parada de Tottenham para ir a la academia, toparme con el hotel en el que se hospedaron y poder esbozar una sonrisa; podré desayunar en Café Nero y no sentirme melancólico, sino feliz; pasearé por Regent’s Park y recordaré que mi familia me acompañó a descubrir zonas del parque que aún no había visitado; entraré en mi habitación y pensaré que allí estuvieron todos –y no sólo en fotografía-; pasearé cerca del Big Ben, miraré al reloj y me diré a mi mismo que cada vez queda menos para que nos volvamos a encontrar. Gracias por vuestra visita.

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26 mayo 2010

SEGUNDO MESARIO (Día 62)

Posted in Uncategorized a 23:58 por carlosperezolivencia

Y tras haber pasado unos cuantos días en otro país, regresamos al “nuestro” con la extraña sensación de estar volviendo a casa. Una casa que, a su vez, se encuentra a miles y miles de kilómetros de las nuestras. Sin querer ahondar mucho más en este aspecto que parecía querer quedarse en nuestras cabezas más tiempo del que debiera, decidimos dar la bienvenida al día más caluroso de esta aventura inglesa haciendo una visita al extenso parque de Bethnal Green, con la cara al sol y sin la camisa puesta. Al fin y al cabo, había que aprovechar este regalo que nos concedió el tiempo el mismo día que se cumplían dos meses de mi marcha. Con las caras bien tostadas -y algunas pecas de más en la mía-, Bárbara y yo decidimos conmemorar nuestro segundo mesario. Para los que se incorporaran tarde a este diario de viaje, decirles que entre nosotros ya se ha convertido en toda una institución celebrar -los 26 de cada mes- que nos conocimos en la recepción de la Regina House ese mismo día del mes de marzo.  Esta vez, decidimos tirar la casa por la ventana e ir a cenar a un italiano cerca de casa. Sin embargo, los regalos tendrán que esperar al siguiente mesario, momento en el que habrá que obsequiar a la señorita Bretón con un vestido de gala negro que se le antojó hace semanas. A ver lo que me regala a mi…

25 mayo 2010

ESPECIAL ESTOCOLMO: “Haciéndome el sueco” (Días 58 – 61)

Posted in Uncategorized a 23:26 por carlosperezolivencia

Y, por fin, llegamos a Estocolmo. No las teníamos todas con nosotros, ya que doña Bárbara Bretón cometió dos equivocaciones (de tres posibles) a la hora de comprar los billetes por Internet. En el vuelo de las 17.40 del pasado viernes día 21 viajaban la anteriormente aludida, un tal JaviRs  y un tercero llamado Carlos Olivencia (amputando mi primer apellido). Es decir, sólo su nombre estaba correcto en el billete. Por fortuna, las medidas de seguridad de compañías como Ryanair hacen posible que cualquiera suba a un avión sin haber contrastado anteriormente si su nombre es el mismo que el que figura en su tarjeta de embarque.

Una vez pasada la primera dificultad, la tragedia pudo materializarse dentro del avión. Y es que, poco antes de llegar, Bárbara sintió un leve pinchazo en su cabeza que le produjo un dolor de cabeza de una duración de una milésima de segundo. Sin embargo, fue tiempo suficiente para aventurar que le quedaba “poco de vida” al haber sufrido “un derrame cerebral”. Ni que decir tiene que desde que sucedió ese incidente, su salud no ha hecho más que mejorar. Ahora incluso tiene más energía.

Con los pies en Suecia y habiendo besado el suelo de su capital, los nervios comenzaron a estar a flor de piel por la incertidumbre de no saber cómo sería ese hostal barato de “habitación triple sin ventana” y con desayuno incluido que reservó el tercero en discordia en este viaje. Siento no ilustraros la escena con alguna foto, pero prefiero que os hagais una idea siguiendo mis anotaciones. Sin lugar a dudas, nuestro alojamiento durante esos tres días podía haber sido el escenario de una película de terror sangrienta llena de amputaciones. Dudábamos entre dos posibles opciones acerca de su pasado: antigua prisión de la ciudad o manicomio estatal donde tenían cabida sólo los más peligrosos del país. Que las 150 habitaciones se repartieran a largo de cuatro pasillos en forma de aspa con la recepción en el centro del mismo no ayudaba a cambiar de idea. Tampoco lo hacía el hecho de que el dichoso hotel estuviera en lo alto de un siniestro parque. Durante todo el fin de semana, dormimos casi con una pistola bajo el colchón y escuchando los ronquidos del otro integrante masculino del grupo. Por la mañana, ducha en los baños comunes y pensamientos sobre qué pasaría si observaras al otro lado de la cortina la figura de una extraña presencia de otra época con un hacha en la mano.

Fuera del manicomio la vida no fue menos interesante. Suecia nos recibió con un sol espléndido, el mismo que nos despidió dos días después. Sin embargo, entre medias, hubo tiempo para algún que otro torrente de agua de los que te deja calada la ropa interior. Aunque nunca está de más usarla, en esta ciudad se hizo más necesaria que nunca desde el momento en el que decidimos recorrerla en bicicleta. Y es que, probar un sillín durante más de 9 horas después de años y años de nulo entrenamiento, hizo que cambiara hasta mi forma de caminar por la ciudad. Parece que andar con las piernas muy abiertas sigue llamando la atención.

Ciudad limpia, mucho verde, parajes preciosos y bien cuidados, gente agradable y un inglés que daba gusto entender y responder. Sin duda, un país más inteligente que el nuestro destrozado ahora por la era zapateril. Allí, quién no hable inglés es excluido de la sociedad; en España, pasaría lo mismo pero al revés: expulsado por gafón. En cuanto a la educación de los allí presentes, exquisita. Aunque a veces, pareciera algo escondida. Y es que también me encontré a algun animal que me preguntó, cuando salía de un baño, si había hecho “pom pom” o “only (sólo)  pis”.

País recomendable y ciudad inolvidable. Volveré allí y lo haré enteramente en bicicleta. Volveré para hacerme, de nuevo, el sueco. (Aprovecho para agradecer la idea que me ofreció mi gran amigo Sergio – sin él saberlo- sobre cómo titular este post de una manera fácil y original). Disfrutad de algunas de las fotos que, como sabréis, podréis ampliar pinchando en ellas.

21 mayo 2010

DÍA 57: FIN DE LA PRIMERA TEMPORADA

Posted in Uncategorized a 0:12 por carlosperezolivencia

Como veis, el blog está actualizado y ya podéis ver colgadas mis últimas peripecias, lo que me ha sucedido hasta el mismísimo día de hoy. Después de un par de semanas de desfase, donde he tenido que publicar varios artículos diarios para no perder el ritmo de escritura, por fin hoy, viernes -día 57-, puedo acabar todo el trabajo pendiente y decir eso de: ME VOY DE VACACIONES. ¿Pero no lo estás?, se preguntarán algunos. Yo creo que no. Estoy en otro país pero no precisamente de vacaciones con seis horas diarias de academia, otras dos previas de estudio particular y el visionado de películas y series. Pasaré el fin de semana en Estocolmo. Espero disfrutar y que también lo hagáis vosotros en vuestros respectivos planes. Eso sí, os dejo deberes: las últimas actualizaciones de este Pobrecito Hablador (Días 54,55 y 56). Nos vemos el lunes con un especial ESTOCOLMO.

20 mayo 2010

DÍA 56: EL VERANO YA LLEGÓ

Posted in Uncategorized a 23:55 por carlosperezolivencia

Es increíble el calor que hace en Londres. Lo es para mi y, seguramente, para vosotros. ¿Dónde está esa niebla?; ¿y esas nubes constantes?; ¿y esa lluvia diaria?… En los casi dos meses que llevo en esta ciudad, la suma de todo el agua caída en este periodo no alcanza ni las 6 horas en total, pudiendo sumar días y días de visita a diferentes parques para ponerme con la cara mirando al sol. Jornadas primaverales que se disfrutan pero que, a la vez, crean más y más nostalgia de lo que no tenemos. Por ejemplo, recuerdo esa casa que me espera en España y lo que significaba la llegada del calor: bajada de toldo y atmósfera diferente; la mesa llena de apuntes; jornadas en biblioteca, calor para estudiar y para dormir por las tardes y despertarte a las 23.30 para irte a trabajar a Telefónica sin ningún tipo de abrigo; un último esfuerzo para superar el estrés y ser recompensado con las fiestas de los pueblos…. Y precisamente éstas últimas las recordé ayer muy especialmente cuando abandoné la casa de Javier a las doce de la noche. Tuve una sensación extraña que tuve que relatársela a Bárbara mientras volvíamos a Bethnal Green. Era la medianoche de una jornada de Mayo en una ciudad como Londres y me sentía como si fuera pleno verano en cualquiera de los pueblos de la sierra de Madrid a los que acudo para disfrutar de las Fiestas. Exactamente igual. Y en esos instantes, uno se siente algo extraño. Porque, aunque aquí tengo una vida, la verdadera me espera cerca de mi querido Madrid.

DÍA 55: REBELIÓN EN EL AULA

Posted in Uncategorized a 23:24 por carlosperezolivencia

Confirmado: odio a Ben. Esta especie de docente que intenta enseñar General English en el Oxford  House College me ha sacado completamente de mis casillas y así se lo he hecho saber delante del resto de alumnos. Todo sucedió cuando se le ocurrió ponernos a prueba con el típico ejercicio diseñado para conocer lo que opinamos de él: describe al buen profesor y al mal profesor. Y fue en ese instante cuando a Elena -otra odiadora oficial- y a mi se nos abrieron los ojos. Era el momento para hacerle ver que tiene que cambiar su método de enseñanza y que queremos una disciplina acorde con el dinero que estamos pagando. Si bien es cierto que muchos días hace clases magistrales, muchos otros actúa como si estuviera aburrido de la vida. Una rusa y un español contra un británico; dos alumnos contra su profesor; un par de discursos críticos pronunciados en un inglés intermedio contra un docente nativo. El resultado fue satisfactorio: utilicé todo el tiempo del que disponía mi grupo para bombardear el método que él sigue casi a diario. ¿Se dio por aludido? Al parecer sí, porque cambió su manera de tratarnos… aunque sólo fuera por una hora. Se volvió más estricto, aunque le haya durado poco. Ahora ya no nos puede ni ver.

DÍA 54: GANÓ OCCIDENTE

Posted in Uncategorized a 23:07 por carlosperezolivencia

Ganamos la batalla… y espero que la guerra. Por fin el agua volvió a nuestro humilde domicilio de Bethnal Green Road, confirmándose mis más temidas sospechas. Eso sí, tengo que admitir que, aunque los paquistaníes parecían los protagonistas de la historia, no han sido del todo los principales enemigos. En esta particular guerra del agua (esto sí es un conflicto y no el que mantienen algunas Comunidades Autónomas por el reparto del líquido elemento), la agencia inmobiliaria se convirtió en un inesperado aliado de la colonia “paqui”. Nuestra victoria nos ha devuelto ese agua cristalina que, como dice mi compañero de academia Javier Esquivel, nos ofrece una lección de lo que tienen que vivir a diario los países del Tercer Mundo. Interpretaciones humanitarias aparte, lo cierto es que la próxima guerra se disputará en el terreno de aquellos que debían habernos avisado de este incidente y no lo hicieron. Ellos nos cortaron el grifo del agua; nosotros, el del pago. Veremos cuánto estamos dispuestos a pagar el próximo mes por alquilar este piso.

19 mayo 2010

DÍA 53: GUERRA PSICOLÓGICA

Posted in Uncategorized a 0:23 por carlosperezolivencia

Con la ausencia en el hogar de Bárbara, Rafa y María, debido a motivos laborales, he tenido que enfrentarme en la más absoluta soledad a uno de los mayores problemas que me han surgido en los casi dos meses que llevo en Londres. Y es que, al llegar a casa y querer lavarme las manos, me he dado cuenta de que, por más vueltas que le daba al grifo, de allí no salía ni una miserable gota. ¿Qué ha podido ocurrir? Rápidamente se iluminó una bombillita encima de mi cabeza que me hizo sospechar de los paquistaníes que tienen su negocio debajo de nuestras casas. Y es que, el sábado pasado, el propietario del ultramarinos me obligó a meterme en su tienda para acusarme de estar provocando la salida de agua de una de sus tuberías. Le di largas rápido, asegurando que nosotros no somos los inquilinos del piso que está inmediatamente encima de su tienda. Todo esto me dio mala espina y sabía que este tema no se cerraría así como así. Pero… ¿tienen ellos algo que ver en este percance? El siguiente paso ha sido hablar con el vecino, un joven francés con el que he podido cotillear en el descansillo acerca de este problema que él también comparte. Una vez cerradas todas las vías de comunicación, sólo quedaba buscar parches mientras viene la solución. Así que a las 22.30h me encaminé directo al Tesco para comprar garrafas de agua y hacer más llevadera -e higiénica- la convivencia de seis personas en esta casa. Sólo rezo para que los paquistaníes no estén declarando su particular guerra contra Occidente.

DÍA 52: LUTO OFICIAL

Posted in Uncategorized a 0:02 por carlosperezolivencia

Kah nos ha dejado. Y con su pérdida, me siento huérfano. Este vietnamita de aproximadamente cuarenta años ha decidido dejarnos sin explicación alguna y sin tiempo para despedirnos. Afortunadamente no ha ido muy lejos: sólo ha decidido cambiar de clase. Sin embargo, el corazón se encuentra algo más vacío. Elena, Kah y yo formábamos un trío fabuloso en la clase de las 15:30h del aula 205 del Oxford House College. Tres horas en las que disfrutaba estando a su lado y que me servían para aprender lecciones diferentes a las del profesor. Ahora ha preferido apostar por un nuevo curso que le permitiría tener abiertas las puertas de la universidad. Y, para ello, ha tenido que sacrificar nuestra clase. Desde hace días veníamos bromeando sobre la posibilidad de que su ausencia se debiera a que nos había abandonado. La confirmación ha llegado poco después, cuando nos lo hemos cruzado en el pasillo. Ahora Elena y yo, juntos contra el profesor, tendremos que salir adelante y repartirnos su herencia intelectual. La rusa decía entre risas que yo había empezado a hacer mis deberes cuando comencé a sentarme al lado de Kah. Y tiene toda la razón. Siempre quedará, eso sí, el recuerdo de la persona que dice que nos considera sus mejores amigos.

18 mayo 2010

DÍA 51: ALGUIEN HUELE A PODRIDO

Posted in Uncategorized a 0:37 por carlosperezolivencia

No, no me estoy refiriendo a la persona aludida en otros artículos. En esta ocasión, el olor parecía venir de uno de los integrantes de esta casa. Todo comenzó el domingo, mientras me encontraba haciendo mis tareas de amo de casa: un poco de aspiradora por allí y un poco de fregona por allá; una lavadora antes de hacer la compra y mientras se hace la comida cuelgo la ropa… En fin, lo típico de un solterón en el extranjero. Todo marchaba correctamente cuando empecé a percibir un olor que me dejó apenas sin respiración. Pensé que procedía del propio aspirador, que se me había caído escaleras abajo minutos antes. Sin embargo, las dudas se empezaron a despejar cuando Rafa salió despavorido del baño pidiendo el nombre y apellidos de la persona que había entrado antes. Rápidamente organicé un gabinete de crisis y utilicé todas mis armas de periodista de investigación para dar con el presunto culpable: LUDOVIC, el joven extranjero -el único- que vive con nosotros. Nuevas incógnitas rondaban nuestra cabeza: cómo decirle, además de que no sabe limpiar los platos, que debe ir al médico para verse ese problema. Sin embargo, pronto se vinieron abajo nuestras pesquisas cuando descubrimos que no eran las cañerías del francés las que estaban podridas, sino las de la mismísima ducha.

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