25 julio 2010

Especial Cuatro Meses: “APRENDER A DECIR ADIÓS” (Días 123, 124 y 125)

Posted in Uncategorized a 23:42 por carlosperezolivencia

Pasada la barrera de los cuatro meses viviendo en el extranjero, hay que empezar a convertirse en autodidacta y no depender sólo de las lecciones magistrales que, en este momento, nos imparte nuestra querida y respetada Kiki. Y es que 125 días dan para mucho. En este tiempo uno tiene la obligación de haber desarrollado un conocimiento idiomático que en España hubiera sido imposible en las mismas condiciones y de aprender otras lecciones de la vida que, del mismo modo, sólo pueden ser estudiadas en una situación como ésta. La más importante es la de saber cómo decir adiós manteniendo la compostura y restándole dramatismo para hacerlo lo más natural posible. Este fin de semana hemos despedido a una persona que, junto con Bárbara y el individuo que les escribe, formaba parte del “trío español” unido desde casi el primer día. Aunque su intención es quedarse al menos un año en Londres, ha decidido temporalmente cambiar su rumbo e iniciar otra aventura que le mantendrá alejado de este país hasta mediados de Septiembre, fecha en la que yo ya estaré de vuelta en España. Lo mismo hemos hecho con Grace, una amiga surcoreana que inicia un viaje europeo que le llevará dos meses completar. Es triste y duro, pero hay que seguir adelante porque, a partir de este momento, las despedidas serán constantes. Mi tiempo se acaba. Aunque a mi familia le pueda parecer que falta una eternidad para volverme a ver, siento que ya no hay marcha atrás. Así que habrá que seguir perfeccionando esa difícil lección que tenemos que memorizar por obligación: la de aprender a decir adiós.

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ES FÁCIL ENFERMAR SI SABES CÓMO (Días 120, 121 y 122)

Posted in Uncategorized a 23:25 por carlosperezolivencia

Llevo unos cuantos días, sin exagerar, con el gotero puesto. Mi cuerpo tarda en responder y los clinex se han convertido ya en una prenda más de vestir. Si algo positivo tenía estar fuera de España en verano era huir de ese calor sofocante de Madrid que me derretía el cerebro. Sin embargo, puedo asegurar que aquí la situación es peor. Tendremos del orden de diez grados menos, pero contamos con esa preciosa sensación llamada humedad, que contribuye a que todo sea más incómodo. Además, esta ciudad no está hecha para altas temperaturas, por lo tanto no les compensa equiparse de aire acondicionado ni en el transporte público, ni en los comercios, ni en las escuelas… Os puedo asegurar que aquí en Londres, si te lo propones, puedes estar sudando trece horas seguidas: desde que coges el metro a las 8.30 a 40 grados de temperatura, hasta que te decides relajar en un gimnasio donde no hay ningún tipo de ventilación, pasando por seis horas de estudio en la biblioteca en un ambiente similar al del metro. Ante este panorama, es normal que lleve cuatro días donde no siento prácticamente mi cuerpo. Por suerte, los remedios para los constipados son automáticos. Ocho pastillas diarias y la mejoría la experimentas desde que tomas las dos primeras. Sin embargo, sé que no será el último. Abuso del ventilador en casa, sí, pero la otra alternativa sería caer desmayado en el suelo. Y esa, de momento, no la contemplo.

OBSESIONES (Días 117, 118 y 119)

Posted in Uncategorized a 23:10 por carlosperezolivencia

Aunque en ocasiones contadas pueda parecerlo, no soy una persona que se obsesione fácilmente con determinados asuntos. A veces me sorprendo haciéndome a mi mismo esa pregunta y siempre llego a la misma conclusión: sólo soy un perfecto perfeccionista. ¿Es una virtud? Depende, si sabes cómo manejarlo. A lo largo de mi etapa como estudiante universitario y como trabajador en Telefónica y en Telecinco, mi máxima ha sido siempre hacerlo lo mejor posible de modo que me quedara satisfecho conmigo mismo. Mi propósito no era quedar por encima de los demás, sino superar mis expectativas y quedarme con la agradable sensación del trabajo bien hecho. Pero hasta llegar a esta meta, el camino se compone de grandes cargas de presión que me impongo a mi mismo con un mensaje claro: “no te quedes dormido. Sigue adelante”. Y esto es precisamente lo que me está pasando con la preparación del First Certificate, donde no se trata de competir con el resto de la clase sino de aprender de todos. Al único al que se tiene que vencer es a ese miedo que en ocasiones se manifiesta. Porque, y digámoslo claramente, un examen en otra lengua no es lo mismo. Muchos dirán que es muy sencillo, pero hay que recordar que hasta hace cuatro meses no había hablado en inglés con nadie en mi vida. Y es precisamente en los momentos en los que me encuentro con un bache en el camino, cuando me obligo a valorar positivamente que pueda comunicarme en otra lengua con decenas de personas al día. Pero, sin embargo, la obsesión por hacerlo cada vez mejor, continúa. De momento, ya he conseguido involucrar a mi familia. Sucedió la semana pasada mientras dormía. Soñé que todos ellos venían a Londres para examinarse conmigo. ¿Debo preocuparme? Yo creo no. Sólo soy perfeccionista. Me gusta tenerlo todo controlado.

20 julio 2010

VUELVE EL MORBO BARATO (Día 116)

Posted in Uncategorized a 22:20 por carlosperezolivencia

Transcurrida una semana desde que nos amputaran sin anestesia la ventana del baño –la más grande y luminosa de la casa-, continúo buscando nuevos métodos para dar salida a la vena exhibicionista que se ha ido originando a lo largo de toda mi estancia en el número 256 de Bethnal Green Road. Y por fin creo haber encontrado una solución ante la imposibilidad de volver a darse una ducha apartando ligeramente la cortina para estar a la vista de todo el vecindario. La premisa es clara: Si a la urbanización se le prohíbe formar parte del espectáculo exhibicionista, será el protagonista el que se acerque a ellos. Soy consciente de que es un paso adelante muy arriesgado. Por ello, cada día voy introduciendo novedades para comprobar cómo responde el público ante este nuevo desafío. La nueva fórmula consiste en aprovechar el corte de agua por falta de electricidad mientras uno se está duchando, para envolverse con una toalla pequeña y salir al descansillo para recargar el contador. Hasta el momento, sólo lo había intentado dos veces y siempre a primerísima hora de la mañana. Sin embargo, este pasado fin de semana, la acción transcurrió en pleno mediodía Y ésta vez fue diferente. Cuando estaba a punto de alcanzar de nuevo mi casa, la puerta principal de acceso a la calle se abrió. No quise mirar. No se ni quiénes ni cuántos eran, pero la imagen que vieron fue la de un joven chorreando agua y jabón mientras subía a toda prisa las escaleras. Prueba superada. ¿Cuál será la nueva etapa?

¿A QUIÉN LE IMPORTA? (Día 115)

Posted in Uncategorized a 21:13 por carlosperezolivencia

Una de las primeras cosas que me comentaron antes de llegar a Londres es que aquí puedes vestir como quieras que nadie te mirará de forma extraña e inquietante. 115 días después descubro que he vivido engañado. En esta ciudad puedes llevar de todo menos una camiseta comprada en ‘Officers Club’, mi tienda de cabecera de la calle Oxford Street. Y es que, al parecer, debe resultar ofensivo ver plasmado en mi ropa la silueta –en verde- de una mujer agachada con el culo en pompa y con el letrero “Nice legs. What time do they open?” (bonitas piernas. ¿A qué hora abren?). Aunque hace ya dos meses que la adquirí, fue hace unos días cuando me di cuenta de que resulta llamativa. Salía del gimnasio de Carden Town -a veinte minutos de mi casa- y en el trayecto de vuelta a casa  personas de diferente índole se me quedaban mirando fijamente. Al principio pensaba que algo me estaba pasando en la cara. Más tarde me di cuenta de que lo que realmente les interesaba de mi estaba situado más abajo (no tan abajo…). ¿Tan ofensiva es la camiseta? Juzgad vosotros mismos.

18 julio 2010

UN DÍA CUALQUIERA (Días 111, 112, 113 y 114)

Posted in Uncategorized a 23:44 por carlosperezolivencia

Una jornada cualquiera en el número 256 de Bethnal Green Road da comienzo alrededor de las cuatro de la madrugada, cuando la claridad del día obliga a interrumpir el sueño de aquellos que no fuimos capaces en su día de colocar una simple cortina protectora. Y es que todo lo que tiene de corto un día invernal en esta ciudad, lo tiene de largo en un jornada de verano. El cielo empieza a recuperar su color a partir de las tres y media, alcanzando la mayoría de su luminosidad sólo media hora después, lo que tarda el Sol en desperezarse. Lo que para muchos sería un absoluto infierno, tengo que admitir que para mi es el momento más feliz del día. Ya se ha convertido en toda una costumbre: apertura de ojo, cálculo aproximado de hora, confirmación con la que marca en el móvil y sonrisa pensando que son dos horas menos de lo que creo. Y no pasan más de cinco segundos hasta que caigo de nuevo rendido con la felicidad dibujada en mi rostro. Eso sí, este momento no puede ser eterno, acabando definitivamente a las 7.30 de la mañana, cuando empiezan las obligaciones diarias. Hasta este momento, el despertador ha sonado tres veces desde las siete. No se puede ignorar de nuevo. Hay que armarse de valor y paciencia para enfrentarse a la primera dura prueba del día: intentar montarse en un vagón de metro en el que no cabe ni un alfiler y la temperatura puede alcanzar perfectamente los 45 grados centígrados. Un auténtico horno al que nos metemos Bárbara y yo después de dejar pasar dos o tres trenes, por imposibilidad humana de introducirse en ellos. La entrada al aula 202 de la academia Oxford House College se produce entre las 8.55 y las 9 de la mañana. Tradicional saludo de Kiki -interesándose por cómo fue la jornada anterior- y, tras ello, tres exhaustas horas de estudio, pruebas y exámenes. La jornada continúa en la librería, donde La Tribu toma asiento para dejar pasar nuestras vidas delante de un libro en unas condiciones climáticas parecidas a la del metro londinense. Tras gastar medio día con el lado inglés del cerebro encendido, procedo a desenchufarlo, bien en el gimnasio, bien disfrutando de mi tradicional ambiente español, al que se suman a última hora de la jornada Carlos Herrera y Ana Samboal y su “diario de la noche”. Una vez quitado el disfraz de Pobrecito y con la satisfacción de haber sido capaz de haber tocado todos los palos durante el día, procedo a coger el sueño, generalmente conseguido con el concurso cultural “The Weakest Link” (conocido en España como “el rival más débil”), que se caracteriza por la bordería y sarcasmo de la presentadora contra los concursantes. Cuando mi cerebro no entiende ya ningún idioma, es tiempo de desenchufarlo definitivamente. Pero sólo por poco tiempo. A las 3.30 volverá a revivir.

14 julio 2010

Y NO FUE UN SUEÑO (Días 108, 109 y 110)

Posted in Uncategorized a 23:27 por carlosperezolivencia

Me preguntó mi amiga Natalia -también Periodista- minutos antes de disfrutar del partido en The Green Man cómo titularía una posible victoria española en este Mundial de 2010. Me permití unos segundos para pensar y respondí: “Campeones. Y no es un sueño”. Horas más tarde llegaba a casa sin voz, con algun whisky-cola en el cuerpo y sin sentir casi las piernas. Eso sí, reservé unos minutos para echar un vistazo a la prensa en Internet empezando, religiosamente, por El Mundo. Y allí estaba: “Campeones. Y no es un sueño”. El mismo. ¿Sigo teniendo manteniendo intactas mis habilidades periodísticas?

Anécdotas al margen, lo vivido en la jornada del domingo fue apoteósico, incluso para una persona con el sentido futbolístico atrofiado. Fue espectacular lo vivido en este pub que se había convertido, desde el 16 de Junio, en nuestro refugio para disfrutar de los partidos. Recordaré el primero de ellos contra Suiza -vivido en la más absoluta soledad- y este último, rodeado de cientos de personas unidas por unos colores. Pasado el minuto cien, llegó el momento: la tensión -que se podía cortar con motosierra- dio paso a la más absoluta de las locuras a la que, por supuesto, me uní. El whisky no dejó de correr y la noche no había hecho más que comenzar. Próximas paradas: Picadilly Circus y Trafalgar Square. Londres era español y el Almirante Nelson fue testigo de excepción de cómo la celebración se llevaba a cabo dentro de las fuentes que el preside desde lo más alto de su columna de Trafalgar.

Noche emocionante en la que se derramaron algunas lágrimas. El estallido de júbilo vivido a partir del gol de Iniesta sirvió para que las emociones fueran cogiendo forma. Sin embargo, pronto salieron a la luz cuando tuvimos que despedir a nuestro amigo Pawel (a mi izquierda en la foto). Este polaco de 17 años, que formaba parte de ‘La Tribu de los Kiki’ desde el primer día, nos dijo adiós. Durante estas dos semanas habíamos congeniado tanto, que el grado de cariño que le tenía era inmenso. Fui su profesor de ‘insultos y obscenidades españolas’ y recurría a mi para hacer sus bromas porque sabía que picaba -o hacía como que picaba- y que se las respondía. Todos creíamos que iba a estar con nosotros las ocho semanas. Sin embargo, nunca nos dijo nada de que su intención fuera pasar sólo quince días. Es por ello que le hice ver que estaba “disgustado” con esa situación. En su último día de clase decidió cambiarse de sitio y ponerse a mi lado. Al día siguiente, sábado, accedí a ver el partido Uruguay-Alemania con él y con otra compañera de clase. Jugaban tres polacos y Pawel tenía ilusión por verlos. Y el domingo, fue la Final… y el Final. Se despidió de la parte de La Tribu que pudo acercarse a ver el partido en The Green Man. Cuando nos tocó el turno, vi que se le asomaban unas cuantas lágrimas. Y claro, escenita montada en frente del pub donde, en ese mismo momento, todos celebraban la victoria de España.

He prometido ir a verle, así como invitarle a Madrid. Le dije, visiblemente emocionado, que aquí tenía un amigo que no le olvidaría y que esperaba recibir sus correos electrónicos desde Polonia. Pawel se había convertido en una especie de hermano pequeño, algo que en España sólo me había pasado con uno de mis grandes amigos de la carrera. Y como en este caso se da la circunstancia de que Pawel sí es realmente más pequeño, durante la tarde y noche del sábado me encargué de darle buenos consejos de cara a su futuro y asegurarme de que tenía las ideas claras. Mi amigo polaco sabe de la existencia del blog y de este post, pero le he prohibido traducirlo con la ayuda de la tecnología. Quiero que aprenda español y que poco a poco vaya desentrañando este mensaje de cariño. Amigo, en Londres tienes una casa y en Madrid otra. Gracias por haber formado parte de la Tribu.

13 julio 2010

LA TRIBU DE LOS KIKI – 2ª parte (Día 107)

Posted in Uncategorized a 23:21 por carlosperezolivencia

No están todos los que son pero es una aproximación casi al detalle del equipo que cada día, pocos minutos antes de las nueve de la mañana, toma asiento para disfrutar del sarcasmo de nuestra querida Kiki (como matriarca que es, en primera fila). Eso sí, pocos parecen entender ese peculiar sentido del humor que le caracteriza. Podríamos decir que yo soy el más agradecido. Y ella lo sabe, porque no hay ironía sin una mirada cómplice buscando mi aprobación en forma de risa. Precisamente este es uno de los aspectos que más le preocupan, ya que no logra entender cómo tengo tan buen oído para todo sus “tonterías” y luego suspendo los exámenes de audición. Me define como un caso extraño y apuesto a que piensa que soy digno de analizar. Sin embargo, noto que me ha cogido cariño. A mi y a mi compañero de batallas, el surcoreano Kein (situado a mi derecha). 180 minutos de bromas, ejercicios y ‘putadas’ hacia el otro, obligándole a presentarse voluntario para todo tipo de ejercicios orales. Nunca reparamos, eso sí, que como equipo que formamos -también estudiantil-, cuando uno habla el otro forzosamente tiene que hacer el ejercicio con él. Kiki lo sabe, y disfruta con nuestra naturalidad, como nosotros con su sarcasmo. Pero no todo son risas. El trabajo es duro y queda mucho por delante. Los 17 que formamos esta selección tenemos nuestros puntos fuertes, débiles y muy débiles. La exigencia de Kiki es terrible y nos deja sin aliento con el arduo trabajo a desarrollar, que tiene su continuación en la biblioteca, donde Manuela (la única chica morena de pelo rizado), Jaejun (surcoreano con gafas), Kein y este Pobrecito (¿le localizais?) formamos un equipo. Las jornadas de estudio se prolongan durante horas. Hoy, por ejemplo, hemos batido nuestro record: hasta las 19h (7 horas de estudio adicionales a las tres de clase diarias). Lo peor de todo es que ahora, como suele pasar, no me acuerdo de nada.

12 julio 2010

EL SEGUNDO PARTO (Días 104, 105 y 106)

Posted in Uncategorized a 22:19 por carlosperezolivencia

Londres me consume. Es una triste realidad a la que no quería prestar atención hasta que decidí hacer mi pequeño paréntesis español. Uno de los destinos que elegí para mi ruta madrileña fue mi gimnasio de cabecera –situado en Collado Villalba-, lugar donde di a luz a mis actuales músculos allá por el mes de Julio de 2008. Después de 24 meses, eso sí, aún continúan en la incubadora. Y es que la gestación no fue nada fácil. Días y días de dolores dieron como resultado unas criaturas que no terminan de cuajar y de necesitar asistencia periódicamente. Es por ello que decidí volver a intentarlo y pasar otra vez por la misma situación. La culpa es sólo de ella: mi entrenadora Estrella. Ella me contagió el interés por vivir este tipo de situaciones y es por ello que, después de su alerta del mes pasado, vuelvo a poner todo de mi para intentar ser el de antes. Difícil tarea la que tengo por delante y que incluso me ha quitado el sueño durante días debido a los numerosos daños que el entrenamiento está causando en mi masa muscular. Sin embargo, no puedo derrochar la inversión que hice en su día. Tengo que ver a mis criaturas crecer, desarrollarse y convertirse en alguien de provecho. Los curiosos –para los socialistas: curiosos y curiosas-, me pueden ver prácticamente todos los días por la tarde en el gimnasio de Carden Town.

8 julio 2010

ESPECIAL EXHIBICIONISMO: Se baja el telón (Días 101,102 y 103)

Posted in Uncategorized a 23:48 por carlosperezolivencia

Se acabó lo que se daba. Mis días como exhibicionista llegaron a su fin. Esa ducha diaria rodeado de todo tipo de público expectante a que mi toalla se cayera ha perdido todo el atractivo que tenía. Se había convertido en un ritual. Después de varias semanas de timidez y de hacerme el escurridizo para que nadie pudiera posar su mirada en mi cuerpo, la naturalidad se instaló en el 256 de Bethnal Green Road. Durante todos los días, los vecinos del barrio han visto desfilar la anatomía masculina de un francés, dos españoles y tres mujeres de la misma nacionalidad. Cada amanecer suponía un paso adelante: el primero, en ropa interior; el segundo, apartando ligeramente la cortina de la ducha para asomar una pierna; el tercero, saliendo sin taparme; el cuarto, haciendo posturas ante el espejo. Lo dicho, todo un ritual. ¿Qué habría ocurrido en Septiembre?; ¿Ducha colectiva?. Desgraciadamente nunca lo sabremos, porque la función ha acabado. Nos han censurado. Así lo ha decidido el propietario de la casa, que no ha tenido ningún pudor en derribar la que era la ventana más grande y luminosa de la casa. Nos han tapiado nuestra puerta al exterior y nuestra libertad. Nos arrebatan nuestra parcela destinada al morbo. Lo prohibido era atractivo. Sin embargo, nos retiran de pantalla. Se acabó la función.

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