27 agosto 2010

AQUEL MARAVILLOSO DÍA… 116 (Día 156)

Posted in Uncategorized a 13:30 por carlosperezolivencia

Una de las tragedias más importantes vividas en este número 256 de Bethnal Green Road fue la sufrida a raíz de la amputación traumática de la ventana del baño de la planta baja, aquella que nos había servido para hacer nuestros pinitos en el mundo del espectáculo erótico. Así vivimos el suceso en este piso. 

VUELVE EL MORBO BARATO (Día 116)

Transcurrida una semana desde que nos amputaran sin anestesia la ventana del baño –la más grande y luminosa de la casa-, continúo buscando nuevos métodos para dar salida a la vena exhibicionista que se ha ido originando a lo largo de toda mi estancia en el número 256 de Bethnal Green Road. Y por fin creo haber encontrado una solución ante la imposibilidad de volver a darse una ducha apartando ligeramente la cortina para estar a la vista de todo el vecindario. La premisa es clara: Si a la urbanización se le prohíbe formar parte del espectáculo exhibicionista, será el protagonista el que se acerque a ellos. Soy consciente de que es un paso adelante muy arriesgado. Por ello, cada día voy introduciendo novedades para comprobar cómo responde el público ante este nuevo desafío. La nueva fórmula consiste en aprovechar el corte de agua por falta de electricidad mientras uno se está duchando, para envolverse con una toalla pequeña y salir al descansillo para recargar el contador. Hasta el momento, sólo lo había intentado dos veces y siempre a primerísima hora de la mañana. Sin embargo, este pasado fin de semana, la acción transcurrió en pleno mediodía Y ésta vez fue diferente. Cuando estaba a punto de alcanzar de nuevo mi casa, la puerta principal de acceso a la calle se abrió. No quise mirar. No se ni quiénes ni cuántos eran, pero la imagen que vieron fue la de un joven chorreando agua y jabón mientras subía a toda prisa las escaleras. Prueba superada. ¿Cuál será la nueva etapa?

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AQUELLOS MARAVILLOSOS DÍAS… 95-99 (Día 155)

Posted in Uncategorized a 13:22 por carlosperezolivencia

Tras mis vacaciones en España -donde tomé las decisiones necesarias para asegurarme un futuro cuando regrese a principios de Septiembre-, comenzaba en Londres una nueva etapa: la más grande e intensa vivida hasta el momento. “La Tribu de los Kiki” ha aportado mucho conocimiento y grandes amistades. La matriarca nos ha apoyado hasta el último momento y nosotros sentimos que la debemos mucho. Así os presenté a esta particular banda. 

ESPECIAL VUELTA AL COLE: “La tribu de los Kiki” (Días 95 – 99)

Con la bocanada de aire fresco colmenarejano en mis pulmones, el comienzo de la segunda -y última- parte de este desafío se afrontó con fuerza desde el mismo momento de aterrizar de nuevo en esta ciudad. Y es que la primera semana del nuevo curso promete dar mucho de qué hablar. Como maestra de ceremonias contamos con una matriarca al cuidado de un clan compuesto por 19 personas de ocho nacionalidades diferentes. Ella es Kiki y se caracteriza por sus palabras de ánimo hacia cada uno de nosotros. Ya puedes haber sido un negado en la parte del examen en el que el oído es lo más importante, que ella siempre te dejará claro que en gramática fuiste uno de los mejores. Y claro, cómo no, la terminamos cogiendo cariño. Hace las clases duras e intensas, pero ella nos quiere hacer mejores. Bajo su paraguas de “madre-docente” nos hemos cobijado todos. Toda una alianza de civilizaciones en toda regla unidos como grupo. Kiki ha sido precisamente la que más ha tenido que ver en que ahora seamos inseparables. Quién me iba a decir que un surcoreano me iba a hacer reir en cada uno de los 180 minutos de clase; y que otro se fuera a convertir en mi próximo entrenador personal en el gimnasio; ¿y que un polaco de 17 años fuera mi alumno en “insultos españoles”? Veremos si tarde o temprano Kiki se arrepiente de habernos animado a pasarnos las mañanas y tardes tirados en Hyde Park, conociéndonos los unos a los otros. Porque todo ese buen rollo se traslada a clase. Y es que las bromas entre este Pobrecito, Pawel, Kein, Young Hu, Bárbara y un largo etcétera, le darán más de un quebradero de cabeza.

AQUEL MARAVILLOSO DÍA… 74 (Día 154)

Posted in Uncategorized a 13:15 por carlosperezolivencia

Uno de los grandes momentos vividos en esta experiencia y uno de los “tierra, trágame” más celebrados y seguidos por todos vosotros. Así fueron los preparativos para el First Certificate. Una mentira llevó a otra y, a partir de ahí, no hubo freno. Así comenzó todo.

APOYO A GUTI (Día 74)

Escribo en esta ocasión para todas aquellas nuevas generaciones que están disfrutando de su preciada infancia, adolescencia o juventud y a los que quisiera hacer llegar un mensaje claro: la mentira no llega a ninguna parte. En ocasiones, apoyamos nuestras argumentaciones con hechos inventados para hacerlas más atractivas; en otras, exageramos nuestro status para llamar la atención de alguien en concreto y, de vez en cuando, recurrimos a ellas para quedar por encima de nuestros amigos con el único fin de recrearse en la falsa felicidad que da el sentirse por encima de los demás. Y luego está mi caso, en el que la mentira se produjo únicamente para que la redacción que tenía que presentar a la jefe de estudios hablando sobre mi infancia me saliera impecable. De su visto bueno dependía que empezara o no mi curso para obtener el First Certificate. Así que me ayudé de patrañas para hacer cuadrar todas aquellas frases que había ido rescatando de mi cuaderno de apuntes y que le daban elegancia a mi escrito. El resultado final es que este humilde pobrecito ha pasado toda su vida jugando al fútbol, deporte al que ama y al que ha intentado jugar como profesional preparándose duramente durante quince años. Esta historia de valor y coraje sorprendió a la jefe de estudios y a su segundo de a bordo. Tanto, que éste último -que estrenó cargo hace uno días- ha decidido poner en marcha un equipo de fútbol de la academia. Le ha puesto tanto empeño a una de sus primeros proyectos que, en la tarde de ayer, no dudó en irrumpir en clase para decirle al profesor que animara a los demás chicos a apuntarse a un equipo en el que yo “no podía faltar”. Las pruebas empiezan este miércoles…

Chicos, aprended la lección de todo esto. Haréis redacciones menos atractivas, pero al menos no os pondrán la cara como un tomate cuando respondais ante los pesos pesados de Oxford House College que el mejor jugador de la Selección es… GUTI.

AQUEL MARAVILLOSO DÍA… 51 (Día 153)

Posted in Uncategorized a 13:08 por carlosperezolivencia

En Bethnal Green ha ocurrido de todo. Lástima que la mayoría de las anécdotas se queden en los archivos secretos de esta aventura. Seguramente algún día vean la luz. Sin embargo, no es el momento. Gemidos al anochecer, platos sucios de los que nadie se responsabilizaba, compras comunes nunca hechas, intentos de homicidio e, incluso, de asesinato son algunas de esas carpetas clasificadas que se irán conmigo a la tumba. Pero, y todo hay que decirlo, algunas historias sí fueron dignas de contarse públicamente.

DÍA 51: ALGUIEN HUELE A PODRIDO

No, no me estoy refiriendo a la persona aludida en otros artículos. En esta ocasión, el olor parecía venir de uno de los integrantes de esta casa. Todo comenzó el domingo, mientras me encontraba haciendo mis tareas de amo de casa: un poco de aspiradora por allí y un poco de fregona por allá; una lavadora antes de hacer la compra y mientras se hace la comida cuelgo la ropa… En fin, lo típico de un solterón en el extranjero. Todo marchaba correctamente cuando empecé a percibir un olor que me dejó apenas sin respiración. Pensé que procedía del propio aspirador, que se me había caído escaleras abajo minutos antes. Sin embargo, las dudas se empezaron a despejar cuando Rafa salió despavorido del baño pidiendo el nombre y apellidos de la persona que había entrado antes. Rápidamente organicé un gabinete de crisis y utilicé todas mis armas de periodista de investigación para dar con el presunto culpable: LUDOVIC, el joven extranjero -el único- que vive con nosotros. Nuevas incógnitas rondaban nuestra cabeza: cómo decirle, además de que no sabe limpiar los platos, que debe ir al médico para verse ese problema. Sin embargo, pronto se vinieron abajo nuestras pesquisas cuando descubrimos que no eran las cañerías del francés las que estaban podridas, sino las de la mismísima ducha.

AQUEL MARAVILLOSO DÍA… 38 (Día 152)

Posted in Uncategorized a 12:59 por carlosperezolivencia

Sin lugar a dudas, esta aventura me ha dado la oportunidad de ganar conocimiento no sólo en el manejo de la complicada lengua inglesa sino en otros muchos aspectos de la vida como la convivencia o el aprender a resolverse los problemas por uno mismo. Sin embargo, mi punto débil se ha mantenido igual que cuando vine. Y es que, encuentro más dificultad memorizando una receta de cocina que todos los phrasal verbs juntos. De ahí que haya perdido cinco kilos en total. Aquí está la explicación. Éstos fueron mis comienzos como chef.  

 DÍA 38: PATATAS A LO POBRE

Es la última creación culinaria de Karlos Pérez Olivencia, más conocido en tierras británicas como el “Arguiñano inglés”, que tiene el mismo arte para cocinar unos macarrones que se quedan como piedras que para freír un filete de pollo que se termina quedando crudo por dentro. En el mejor de los casos, la comida saldrá decentemente pero a costa de dejar las sartenes echadas a perder. Si la elaboración del plato es más exigente, puede que ocurra lo inevitable: al cocinero se le olvida encender el extractor de humos y salta la alarma de incendios. Como soy generoso, compartiré mi receta de “patatas a lo pobre” con vosotros:

PATATAS A LO POBRE (UNA RACIÓN)

1) Compra las patatas más baratas en el Tesco

2) Pélalas cada una de una forma

3) Prepara la sartén con aceite y empieza a freirlas cuando esté lo más frío posible

4) Deja que se te peguen a la sartén y después, rasca con una paleta

5) Cuando se empiecen a deshacer las patatas -no se sabe muy bien por qué- continúa moviéndolas para que se despedacen más

6) Añade ketchup y mayonesa al potaje resultante, que parecerá de todo menos patatas fritas

Nota del cocinero:  Gracias, Rafa, por rebozarme y freirme el pescado esta noche. Si no fuera por ti estaría muerto de hambre.

24 agosto 2010

AQUEL MARAVILLOSO DÍA… 19 (Día 151)

Posted in Uncategorized a 22:22 por carlosperezolivencia

Sin lugar a dudas, uno de los post más polémicos de la historia de este blog. Y, en la actualidad, uno de los que sigue recibiendo más visitas a pesar de que, para encontrarlo, uno tiene que pasar tiempo indagando dónde se encuentra. Una de las explicaciones que di a este misterio es que el aludido tuviera constancia de este escrito a través de varios compañeros de clase que accedieron a este diario y que podrían haber corrido la voz sobre esta entrada en concreto. Sin remordimiento alguno, aquí os dejo de nuevo esta perla que tuvo lugar a comienzos de abril.

DÍA 19: EL GRAN DILEMA

Os lanzo una pregunta muy directa: ¿seríais capaces de decirle a alguien que su mal olor te incomoda? En caso afirmativo, ¿cómo lo haríais: de forma sutil o sin contemplaciones? Si queréis que me moje, ahí va mi respuesta: no me sería nada fácil. Y si ya me supondría una situación complicada en español, imaginaos en otro idioma. Pero la verdad es que quiero encontrar solución a este dilema que me atormenta desde hace once días, cuando entré por primera vez en el aula 205 de la academia Oxford House College. Allí, en el número 30 de Oxford Street -la “Gran Vía” londinense- paso seis horas diarias, una cuarta parte del día escuchando y hablando inglés. Pero a partir de las 16:00 mi vista se empieza a nublar y el resto de los sentidos se ven mermados. El motivo tiene nombre y apellidos, aunque seré muy discreto ya que nunca se sabe quién puede leer estas líneas. La persona a la que me refiero desprende un olor tan nauseabundo que me atonta el cerebro y paraliza mi expresión lingüística. En las dos semanas de clase sólo le he visto vestir dos camisetas diferentes y, lo siento por describir la situación tan gráficamente, el cerco de sudor seco de otros días y el que genera cada día han provocado que la camiseta cambie de color. Dice Bárbara que no me ponga a su lado, pero… ¿qué puedo hacer yo si en los juegos que organiza Bobby siempre me toca ser su pareja? Creedme que cuando el reloj marca las 18:30 me siento liberado. ¿Cómo acabar con esta desgracia?

AQUELLOS MARAVILLOSOS DÍAS… 13, 14 y 15 (Día 150)

Posted in Uncategorized a 22:17 por carlosperezolivencia

Qué ilusionados estábamos con nuestro nuevo piso de Bethnal Green… Tras pasar dos semanas compartiendo habitación en la Regina House con seres extraños, por fin nos independizábamos. Con la mudanza, nuestro barrio nos dio la bienvenida. Cuatro meses después, esperamos con ansia la despedida.

Especial LONDON EXPRESS: La batalla de Bethnal Green (Días 13,14 y 15)

Ahora me doy cuenta de que fue un final abierto. En realidad no acabé con su vida, sólo se hizo el dormido. Allí, metido en su escondrijo, se hizo más fuerte y juró venganza. Volvió a la vida sólo para acabar con la mía. Casi lo consigue. El mismísimo diablo resucitó (ver DÍA 1) y su figura  parecía más grande y más fuerte. Libramos una dura batalla de la que salí, de nuevo, vencedor. Pero sé que volverá al mundo de los vivos, porque desde aquí, sentado delante del ordenador, oigo su leve respiración. Prepara su regreso, sólo necesita tiempo para saber cuándo. En esta segunda parte, eso sí, vino acompañado de una criatura de similares características para hacerle la existencia imposible a Bárbara.

La batalla duró cerca de una hora y tuvo lugar entre el número 110 de Gloucester Road y el 256 de Bethnal Green Road. Recorrimos Londres de oeste a este, sintiendo el aliento de los enemigos en la nuca. En esta segunda entrega de la saga, había un personaje nuevo: Bárbara Bretón. Querida por el público, todas las papeletas para la típica muerte espantosa las tenía el protagonista masculino. Afortunadamente, ninguno de los dos sufrieron daño alguno. Sólo pequeños rasguños y un terrible dolor de espalda propio de la guerra que acabábamos de vivir.

Con la victoria asegurada, ambas diabólicas criaturas destripadas y sus cuerpos aún calientes, decidimos cerrar este segundo largometraje con la felicidad propia de haber encontrado ya un hogar. Pero estalló un nuevo conflicto -esta vez entre los protagonistas- por la elección de las habitaciones. Todo comenzó cuatro días antes, cuando vimos por primera vez el piso de Bethnal Green, un más que decente dúplex con las dos habitaciones más grandes y un baño abajo y las otras tres y la cocina arriba. Bárbara eligió rápidamente la suya y luego me confesaría por qué: no quería la habitación mediana que estaba en frente de la cocina por el mal olor que iba a tener cada vez que se cocinara. Es decir, no quería el que se ha convertido en mi bedroom. Pero la cruda realidad trastocó su plan maquiavélico porque, una vez llegó a la casa, fue consciente de su error: estuvo tan pendiente de la situación de la habitación que, cuando firmó el contrato, no se percató de que la suya era más pequeña. Qué os voy a decir, queridos lectores… Verla a las doce de la noche en mitad del pasillo, moviendo la cabeza hacia su habitación y luego a la mía y con cara de pena, no tiene precio: “jooo, la tuya es más grande”. Sí, lo admito, disfruté como un enano viéndola sufrir. Porque la protagonista buena algún día fue la mala… Aún así, la orgullosa dice que la suya “es más acogedora”.

AQUEL MARAVILLOSO DÍA… 12 (Día 149)

Posted in Uncategorized a 22:13 por carlosperezolivencia

Qué importante es estar rodeado de buena gente. Nada más llegar a Londres, tuve la suerte de encontrarme a la mejor compañera de viaje: Bárbara Bretón. Desde el primer día nuestros destinos se unieron, dando a luz una estrecha amistad que perdurará toda la vida. Así os presenté al que ha sido el gran descubrimiento de esta aventura.

DÍA 12: “MY FOOT IS SLEEPING” (Literalmente: “mi pie está durmiendo”)

Semejante frase -y otras similares- sólo pueden salir de la boca de ella: Bárbara Bretón, la persona con la foto de DNI más surrealista que he visto nunca (intentaré enseñárosla).

A Bárbara la conoceréis por tener siempre una sonrisa en la boca y por ser una chica muy entusiasta. Las circunstancias le obligaron a convertirse en una chica de barrio cuando entró por la puerta de la Regina House. Allí aprendió a hacerse fuerte y a luchar contra “la zorra”, su compañera de habitación. La única conversación que ha entablado con ella, aparte de sus ronquidos, ha sido la bronca que le echó el primer día por apagar su lamparita de cabecera cuando “la zorra” se había dormido. Fue entonces cuando la individua se despertó y montó en colera contra la pobre Bárbara, que encontró apoyo en Maite, la tercera habitante de la 401.

Eso sí, poco aguantó Bárbara la suciedad de las duchas, la penosa comida y la mala leche y ronquidos de “la zorra”. La amistad de un sólo día con Ryan, el chico australiano con el que me inicié (ver DÍA 2), le abrieron las puertas de su casa de cinco plantas en Liverpool Street. Poco le faltó a mi amiga para cogerse el hatillo y cambiar de barrio. Mientras los pobres dormíamos en una cama de 80, ella me decía cada mañana: “yo duermo en diagonal”. La buena vida y los buenos baños en ese bathroom de unos 25 metros cuadrados daban a su rostro un aire de felicidad que el resto no teníamos. Eso sí, ella nunca quiso dejar de ser la “chica de barrio” de Gloucester Road.

Ahora que tenemos casita nueva, su sueño es comprarse -o robar- una bicicleta con cestito rosa para colocar muchas flores. Quizá la utilice para ir todos los días a la tienda donde quiere trabajar: ”pretty bailarinas”.

AQUEL MARAVILLOSO DÍA… 10 (Día 148)

Posted in Uncategorized a 21:58 por carlosperezolivencia

Los comienzos son siempre difíciles. Que se lo digan a este Pobrecito Hablador, que aunque tuvo un inmejorable comienzo, también sufrió algún bache que otro. La soledad se hizo presente en el día 10 de esta aventura. Y así lo relaté en este diario de viaje.

DÍA 10: TODOS TENEMOS UNA HISTORIA

Tarde o temprano tenía que pasar, y a mí me sucedió en el día 10 de esta aventura. La noche del sábado se me hizo muy cuesta arriba. Tanto, que tuve que despedirme de Bárbara y Javier -compañero nuestro de academia- e ir hacia la residencia. Les dije la verdad, que tenía la cabeza en otro lugar y que no estaba disfrutando. Demasiados recuerdos de España reunidos en un mismo momento: el llanto de una madre cuando te abraza y te despide en el aeropuerto, el emotivo “hasta pronto” de cada uno de tus familiares, el ánimo de cada uno de tus amigos deseándote suerte… Todo vino en el mismo momento a mi mente y ni podía ni debía ocultarlo. La solución no es tomarse una copa y disfrazar las penas sino aprender a superarlo y a luchar contra la melancolía. Así que emprendí mi marcha hacia la residencia, obligándome a pensar en todo lo que había aparecido de repente porque sólo así, mirando cara a cara al enemigo, aprendes a batallar y a vencer. Porque una de las lecciones que sólo se pueden aprender en una situación de este tipo es que aquí no tienes a nadie que te ayude a salvar las complicaciones, salvo uno mismo. De ello hemos hablado esta noche Bárbara, Maite y yo y de cómo cada uno tiene su propia historia más allá del “vengo para aprender inglés”. Detrás de todo eso, está la decisión de conocerse más a uno mismo y aprender que la soledad no tiene por qué implicar tristeza. Sí, todos tenemos una historia en España de la que hemos querido huir. Unos, relaciones imposibles; otros, escasas esperanzas de progreso. El destino ha querido que unos y otros iniciemos una nueva historia, una nueva vida en común, ayudándonos los unos a los otros. Porque, al fin y al cabo, todos necesitamos a alguien que nos escuche.

20 agosto 2010

AQUEL MARAVILLOSO DÍA… 2 (Día 147)

Posted in Uncategorized a 7:54 por carlosperezolivencia

DÍA 2: MI PRIMERA VEZ

Nunca pensé que mi primera vez iba a ser con un australiano y una española a la vez. La verdad es que tampoco me lo había planteado. Son este tipo de cosas que no procesas hasta que no surge la situación. Y ésta apareció en mi segundo día en Londres. He de confesar que para nada me hice el estrecho. Fiel a mi estilo, fui lo más abierto posible… y nunca mejor dicho. Lo hicimos durante aproximadamente seis horas. Estuve a la altura. Di la talla. Y no hay nada mejor para nuestro ego que cuando la otra persona te felicita y te dice que se ha quedado satisfecha, que has hecho un buen trabajo.

Nuestro primer encuentro fue en casa de él, en el salón, sentados en un sillón. En principio iba a ser cosa de tres, pero rápidamente se unió una amiga de él. Mi amiga y yo no nos opusimos: ella me llevó a mi; él tenía derecho a poner otra invitada. Cuando acabamos, brindamos por ello. Nos fuimos a cenar, pues estábamos hambrientos. Y llegó lo inesperado. Sabía que en su casa podía surgir, pero no que se repitiera en el restaurante y, ni mucho menos, en un par de garitos. A altas horas de la madrugada, decidí abrir aún más mi mente y cambiar de pareja. Conocimos a un abogado amigo del australiano, un chico que hablaba inglés y español. Nos entendíamos a la perfección y decidí quedarme con él. Me estuvo enseñando mucho a lo largo de toda la noche. Sobre todo, el manejo de su lengua. Pero el fin de fiesta lo pusieron dos chicas brasileñas, con las que conectamos rápidamente. La noche llegó a su fin después de seis largas horas haciéndolo una y otra vez con hombres, mujeres, parejas, tríos y cuartetos. Esta noche he decidido no hacerlo ya que estoy bastante cansado. Eso sí, repetiré. Esta nueva experiencia crea adicción. Sí, quiero volver a hacerlo; quiero volver a hablar inglés con todos ellos otras seis horas más.

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